“El mago blanco trabaja con los ojos abiertos, la voz que proclama y las manos que otorgan.”  –  Djwhal Khul

Hoy estoy convencida de que la moraleja de las experiencias personales es la misma que apunta un antiguo proverbio chino al advertir que “en el corazón de todas las crisis se esconde una gran oportunidad”, y que aquellos que la encuentran gozan de abundantes beneficios.

Esta es la lección que hemos aprendido los incontables hombres y mujeres que tuvimos la suerte de descubrir en las adversidades la oportunidad de conocernos mejor.

Debemos aprender a valorar nuestros logros, reconociendo que somos nosotros quienes nos otorgamos lo material y no Dios (a quien le solemos pedir las cosas). Apreciar lo que otros hacen por nosotros nos coloca en un estado alerta, de gratitud. Sin embargo, seguimos en el duro aprendizaje de discernir las lecciones de vida separando nuestro criterio de las creencias populares, muchas de ellas falsas con las que hemos fundamentado nuestras opiniones. En un acto de inconsciencia creemos saber amar y exigimos lo mismo a cambio, cayendo en dolor y capricho cuando no nos responden de igual manera, entonces decidimos “perdonar” por los errores que nos hacen daño, y así vivimos en un circulo vicioso de autoengaño donde reina el victimismo. Hemos cedido nuestro poder creador para convertirnos en ciegos herederos de un mundo de historias repetitivas. Seguimos creyendo que ser guerreros que luchan contra la adversidad es el camino de la auto realización, sin darnos cuenta de que esa misma lucha es la que nos lleva al abismo del laberinto sin salida. Volvemos entonces, a la mirada de ese Dios amoroso y a veces castigador, a que nos ayude a dirigir razonablemente el rumbo de nuestras vidas, convirtiéndonos en “limosneros espirituales” que solo piden y esperan con temor a sus designios. No nos percatamos de que solo agradeciendo y valorando la realidad es cuando evolucionamos y transformamos nuestra existencia.

Para poder encontrar la oportunidad en la crisis, una condición necesaria es contar, en algún momento, con el afecto y el apoyo incondicional de otras personas. Es por esto que, aprovecho para brindar por todos los maestros que nos salvaron en las tormentas.

Bhadram te svasti te ´stu º Que seas feliz y tengas fortuna.
Q u e   t e n g a s   b i e n e s t a r

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